Sé que allá afuera el tiempo sigue pasando rápida y desmedidamente, pero aquí, detrás de las cortinas amarillas, todo está quieto y nada se inmuta. Debo confesar que a veces quisiera que los años no hubiesen pasado tan raudos y que algunas personas y situaciones no fueran hoy más que vagas imágenes de contornos borrosos que se pasean por mi mente de vez en cuando.
0 ideas, sugerencias o quejas:
Publicar un comentario en la entrada